Mujeres que transforman la industria forestal

La industria forestal chilena vive un proceso de transformación cultural profundo. Durante décadas ha sido un rubro históricamente masculinizado, con estructuras productivas tradicionales y dinámicas propias de su tiempo. Sin embargo, hoy enfrenta desafíos que exigen nuevas miradas: sostenibilidad, innovación, trazabilidad y una relación más integrada con el territorio.

Debemos construir organizaciones más sólidas, con equipos diversos, capaces de enfrentar escenarios complejos con una mirada integral y colaborativa. En ese contexto, la participación femenina no es una tendencia ni una cuota simbólica: es parte de la evolución de una industria que necesita ampliar perspectivas para seguir siendo competitiva. El talento no tiene género. Si queremos una industria forestal más moderna, debemos avanzar hacia un sector donde las oportunidades sean para quienes tengan las competencias y el compromiso para aportar.

Mi experiencia en esta industria comenzó hace casi quince años. En ese momento era joven, mujer y además hija del dueño de la empresa. Ese escenario implicó desafíos importantes, especialmente en términos de validación profesional dentro de un sector compuesto por hombres, con dinámicas generacionales distintas. Con el tiempo comprendí que el liderazgo no se impone, se construye. No surge sólo de un cargo formal, sino de un proceso gradual, sostenido en el trabajo constante, la coherencia y la capacidad de estrechar lazos de confianza. 

En ese recorrido, mi mirada también evolucionó. Comencé a comprender que el desafío no era únicamente fortalecer una empresa maderera, sino aportar a la transformación del sector forestal desde una perspectiva más amplia, participando en instancias gremiales, sectoriales y académicas. 

Cada 8 de marzo, el Día Internacional de la Mujer nos invita a reflexionar sobre los avances y desafíos en materia de igualdad de oportunidades y participación laboral. En el contexto de la industria forestal chilena, esta conmemoración adquiere un significado particular.

El liderazgo femenino no es solo una experiencia individual; este rol significa asumir la responsabilidad de contribuir a una industria más diversa, más inclusiva y más consciente. No solo por las mujeres que actualmente forman parte del sector, sino por las futuras generaciones que decidirán desarrollarse profesionalmente en esta área. 

El futuro no está únicamente en producir más. Está en agregar valor.